Todos tenemos una moralidad y unos deseos. A veces, los deseos se encuentran con que la moralidad es un obstáculo, y entonces la moralidad y los deseos luchan entre ellos, y cuando la moralidad es más débil se producen comportamientos inmorales. Los comportamientos inmorales a veces se producen también en situaciones en las que la moralidad es más débil que los miedos.
Sin embargo, la moralidad también nos muestra su fuerza y sale vencedora en muchas situaciones:
*Frente a los deseos y los miedos.
*Frente a los reflejos de la realidad que encuentran la razón, las emociones y las intuiciones.
*Frente a la realidad del flujo natural que nos muestra la conciencia.
Gran fuerza la de la moralidad cuando le pone hierro o piedra a las creencias, y se convierte en guía de caminos y en base de existencias.
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