Confiamos que lo más seguro
y lo más estable,
es lo que creemos que sabemos,
cuando nos sentimos
plenos y satisfechos.
Sin embargo,
Cuando aparecen
las adversidades,
las fragilidades,
las vulnerabilidades,
casi todo eso
pocas veces nos sirve
para evitar la agitación
la insatisfacción,
los temores, los errores,
las diferentes formas e intensidades
con las que llega el dolor....
Así que habrá que seguir buscando
con más receptividad,
con más flexibilidad,
en interiores más hondos,
y en exteriores más claros.
NOTA.- Los placeres y las satisfacciones, en algunas ocasiones son la única forma de acabar, o de aliviar ciertas situaciones dolorosas. Sin embargo, nunca son la solución definitiva, y esto se debe a tres características:
*A que no tienen el poder necesario para acabar con nuestros miedos.
*A que no tienen la capacidad para resultarnos suficientes de forma permanente debido a que casi nunca son armónicos.
*A que con mucha frecuencia, conseguir un placer o una satisfacción nos pasa una factura dolorosa.
Por otra parte, para evitar el dolor necesitamos evitar los problemas, los peligros, conseguir seguridad, y eso, con frecuencia no nos resulta posible. Así, se requiere aceptar el fluir natural de la vida en el cual el dolor se presenta se forma natural. Esa aceptación es difícil, pero en la medida que vayamos alcanzando algún grado, nos vamos libeando de los miedos y del sufrimiento que nos producen, y así nos vamos sosteniendo y equilibrando.