Con nuestro ego afanado:
En nuestras necesidades.
En nuestros miedos.
En nuestros malestares.
En lo intenso y duradero de nuestros placeres.
En conseguir ser amados.
En conseguir lo soñado.
En las creencias y en los debates....
No sabemos liberarnos de éstos afanes,
y por ello,
nos queda poca energía,
poca serenidad,
poco tiempo,
para tomar conciencia
de lo que somos,
de lo que nos rodea,
de como se relacionan
lo interno y lo externo,
de como todo emana naturalmente
del Tao, de su Maternal Misterio...