Antes de éste tipo de actos, de comportamientos,
solemos creer que sabemos lo que necesitamos,
lo que deseamos, y que conocemos y tenemos,
los medios para lograrlo.
Ante la llegada de los resultados,
y de los precios pagados,
¿Somos conscientes
de todo lo que ignoramos,
de lo que no somos,
de lo que no tenemos?
Más o menos, rectificamos,
pero los resultados
casi siempre siguen sin ser
los esperados.
¿Cuántas insatisfacciones,
cuántas comprensiones,
necesitamos para realizar
actos más sabios?