Tenemos miradas y alas
suficientes y adecuadas,
pero están interferidas, limitadas,
por lo que deseamos ver,
por lo que deseamos tener,
por lo que preferimos creer,
y eso hace que la realidad cotidiana,
nos parezca escasa,
o dura, o fea, o poco grata,
y al no aceptarla,
surgen las ilusiones,
con sus visiones complejas,
con sus grandes promesas,
con sus bellas esperanzas...
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