NOTA.- El cactus nos muestra sus flores y sus espinas, y para él ambas tienen el mismo valor,
por lo tanto no existe dualismo entre ellas.
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El placer y el dolor son dos mecanismos básicos de supervivencia con los que nos ha dotado la evolución. Por otra parte, en el flujo natural se alternan continuamente las situaciones placenteras y las dolorosas y así todo funciona y la vida fluye naturalmente.
Sin embargo, nuestro ego rechaza continuamente lo doloroso y continuamente está luchando para que lo placentero venza y se imponga defintivamente.
Fruto de esta actitud del ego surgen los siguientes dualismos, los cuales pueden parecernos culminaciones de lo más elevado que somos los seres humanos, y que también nos pueden parecer irreconciliables entre sí:
*Lo que vemos bueno y lo que vemos malo.
*Lo que vemos verdadero y lo que vemos falso.
*Lo que vemos como Amor y lo que vemos como odio.
*Lo que deseamos y lo que rechazamos.
Y nuestros egos entran en guerras que nunca ganan, y que provocan sufrimientos,
y aún así nuestros egos se olvidan de que existe la senda de aceptar que en el flujo natural se alternan las situaciones placenteras y las dolosas, y que cuando las aceptamos cesa el sufrimiento y los grandes dualismos se desvanecen pues no los nescesitamos...
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