Su penetrante firmeza les arraiga al suelo.
Sus altas miras y su flexibilidad
les hacen receptivos al Cielo.
Y en medio:
Siempre bien dispuestos
a sevir de hogares y de oteros,
y por lo todo lo que dan
ni piden precios
ni se atribuyen méritos.
sólo unos pocos les ven como maestros...
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