Cuando lo más importante es conseguir lo deseado, tendemos a pagar el menor precio posible por conseguirlo, y a alcanzar la máxima eficacia. Pero para ello sólo tenemos dos opciones: El uso de la fuerza y de la complejidad.
El uso de la fuerza altera el curso natural de las cosas, y aunque consigue muchos deseos, también causa destrucción, opresión, dolor...
El uso de la complejidad, también consigue muchos deseos, pero tiende a aumentar el artificio, los desequilibrios, el número de conflictos, el caos...
La alternativa comienza con la sencillez,
¿Qué nos impide ponerla en práctica?
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