El que espera a la primavera no puede apreciar los regalos del invierno ni compartirlos. Además, el invierno dura lo que tiene que durar, y la primavera llega cuando es su tiempo. Por lo tanto, ¿Para qué esperar nada? Dice el refrán que: "El que espera desesperar". Podríamos añadir que, y además no puede vivir la vida en plenitud.
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