Se abren y se cierran las alas del que vuela. Se abren receptivas, se cierras reflexivas. Las alas y los surcos se abren y se cierran, la sabiduría vuela, siembra y cosecha.
Las decepciones, los egos y los deseos no son libres ni sabios: Se cierran a la defensiva, y con los puños cerrados, pasan a la ofensiva.
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