viernes, 31 de marzo de 2017

UN MUNDO PERFECTO


   Sonia fue a ver a Merlín y le pidió que la enviara a un mundo donde la gente actuara y pensara llevada únicamente por la espontaneidad. 

  -¿Quieres un mundo dominado por las emociones o por la intuición?, pues la espontaneidad tienes esas dos causas. -Le dijo Merlín. 

  -Yo quiero ir a un mundo donde la gente sea sincera y honesta. -Dijo Sonia. 

  -Ese es un mundo moral, es decir, artificial, no un mundo espontáneo. -Le replicó Merlín.

 -No te entiendo. -Dijo Sonia. 

-Aunque el Ser Humano tiene una moral natural, la moralidad y la ética sociales son un una creación cultural, política, religiosa, es decir, artificial. 

  Sonia entendió las palabras de Merlín, y esto le hizo pensar profundamente sobre las emociones. Sabía perfectamente que las personas, cuando sólo se dejaban llevar por sus emociones podían causar mucho daño, ser brutalmente sinceras, y ella sabía que eso no lo podía encajar ni afrontar. Por eso le preguntó a Merlín:

  -¿En qué consiste la intuición? 

  -La intuición es una sabiduría armónica, todos la tenemos pero no la podemos provocar a voluntad, se puede dar en cualquier situación, pero se da más frecuentemente en estado de serenidad y de ausencia de creencias, es como un chispazo, aunque hay personas que con ese chispazo tienen suficiente luz para ver la armonía que existe en las relaciones existentes entre todas las cosas y orientar su vida de acuerdo con esa sabiduría.

 -O sea, que si me mandas a ese mundo tendré que aceptar lo que me encuentre. -Dijo Sonia.

 -Sí, así es, pero tú lo que quieres es ir a tu propio mundo perfecto. ¿No es así?. -Dijo Merlín.

 -Sí, ¿Puedes mandarme a él? -Preguntó Sonia. 

 Merlín la complació, pues al fin y al cabo eso era lo que la mayoría de la gente prefería, eso les importaba mucho más que aprender, y sabía que era inútil ir contra esa corriente. La gente aprendía cuando le llegaba su momento o cuando las circunstancias se lo exigían. 

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