sábado, 15 de septiembre de 2018

SABER Y HABLAR


               "Los que saben no hablan.
             Los que hablan no saben."
              (Tao Te King. Cap. 56)

   Leyendo el Tao Te King se puede deducir fácilmente que Lao Tse distinguía entre dos tipos de saberes. Uno es el saber que podríamos llamar intelectual, erudito, el de la mente que acumula información. El otro es la sabiduría, es decir, el saber intuitivo y armónico del fluir natural de las cosas, del ritmo del Tao, ese sabe que no sólo sabe, sino que actúa naturalmente en armonía con el ritmo del Tao.

   En texto arriba citado, Lao Tse se está refiriendo claramente al segundo tipo de saber, es decir, al saber de los sabios, al saber del Maestro. 

   Lao Tse sólo escribió un libro, el Tao Te King, un libro pequeño, y lo escribió un poco forzado por uno de sus discípulos. Para Lao Tse, el Maestro no habla porque no confía mucho en que las palabras puedan transmitir la verdadera sabiduría, y sobre todo, porque ninguna palabra puede mostrar toda la hondura, toda la amplitud y toda la intensidad de la sabiduría que el sabio descubre en lo que observa y en su interior. Para él, el Maestro transmite su sabiduría sin tener que usar las palabras, la transmite con sus actos y con la energía que desprende, además, la sabiduría se adquiere sobre todo a través de la observación del Universo, de la Naturaleza y de nuestro propio interior. Por otra partee, el Maestro no tiene nada que demostrar y no pretende convencer a nadie, por lo tanto no habla. 

  Para Lao Tse los que hablan son los eruditos, los intelectuales, los que sólo valoran los conocimientos de la mente. Hablan también los que quieren convencer con palabras en vez de con hechos, los embaucadores y los farsantes.

   Yo creo que además, hablamos los que queremos ser comprendidos, admirados y amados, es decir, todos aquellos que necesitamos compartir lo que sabemos, todos los que no soportamos la soledad por más que veamos en ella el mejor medio para ser libres interiormente. Y seguramente también hablamos los que tenemos el deseo bien intencionado, secreto o no, de convencer a los demás de nuestra visión del mundo. Dentro de mí, además de todas estas razones para hablar, existe otra: Hablar para provocar la reflexión de quien me escucha y de quien me lee. Así, reflexionemos sobre las siguientes palabras de Lao Tse:

           "Cierra tu boca,
             desembota tus sentidos,
             desafila tu astucia,
             desata tus nudos,
             suaviza tu mirada,
             decanta tu polvo.
             Esta es la identidad primordial"
               (Tao Te King. Cap. 56)

No hay comentarios:

Publicar un comentario