miércoles, 19 de septiembre de 2018

LA GRAN MAESTRA


  A Caminante le dijeron que en la ladera de la montaña que se divisaba en el horizonte vivía una Gran Maestra espiritual. 

   Caminante, deseoso de encontrar la Gran Sabiduría, se dirigió inmediatamente en busca de la Gran Maestra. Tres días después llegó a una casa humilde. Esperó encontrar a una venerable anciana envuelta en un halo de quietud, de sabiduría y de bondad, pero se encontró con una anciana campesina curtida por el sol que estaba dando de comer a unos cerdos. Caminante, sorprendido, le preguntó:

  -¿Eres la Gran Maestra?

  La anciana le sonrió amablemente y le contestó:

  -Eso dicen de mi, me confunden con una mujer sabia que vivió en esta montaña hace muchos años. Yo mantengo el engaño para que los caminantes vengan a la montaña. La Gran Maestra es la montaña, la verdadera sabiduría está en todo lo que en ella y desde ella veas y sientas. Eso es todo. 

  -¿Pero por qué recurrir a engaños? -Preguntó un poco indignado Caminante. 

  -Porque los buscadores espirituales suelen estar dominados por una ilusión. Creen que los únicos sabios verdaderos han de ser como tu esperabas que fuera la Gran Maestra. Y como existen montañas muchos más altas que ésta, con paisajes más bonitos, y montañas sagradas o que se cree que tienen energías especiales, pues la gente busca en ellas la Gran Sabiduría, la Gran Revelación, y nadie se fija en que la verdadera sabiduría puede encontrarse en cualquier montaña, o en cualquier otra manifestación de la Naturaleza. Todo es una manifestación del Tao,  y el Tao no tiene predilecciones. 

  Caminante guardó un silencio reflexivo y entonces recordó que había oído hablar de los sabios ocultos, y en su cara se dibujó una sonrisa de comprensión y de aprobación, y al mirar hacia la anciana vio en su cara la misma expresión. 

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