La verdadera sabiduría no está ni en la mente, ni en las palabras, ni en los conceptos. La verdadera sabiduría emerge brillante de la serenidad. El verdadero sabio es aquel que conoce lo que mejor sirve para su libertad y vive de acuerdo con ello. Los demás conocimientos siempre acaban por ser cadenas al servicio de los deseos y del ego. Sólo la soledad serena vence a esas cadenas.
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