La acción, sólo es sabia, cuando la usamos para conseguir y para conservar lo que necesitamos para vivir y para desarrollar nuestros potenciales naturales.
El reposo recupera energías y comprende lo que ve, lo que siente, se cuestiona lo que cree, confía en lo que intuye, y deja sólo a la conciencia el mapa, el camino y el horizonte.
Acción y reposo, abriendo y cerrando las alas, así, sin más, en libertad volamos.
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