Aunque los Estados, y otras organizaciones e intituciones, conceden derechos o ayudas a los ciudadanos, las relaciones entre los seres humanos siguen necesitando de la generosidad de todos para que la convivencia sea más pacífica, más próspera,
más libre y amorosa...
*En todas las relaciones, todos necesitamos a los demás, y lo que se necesita, lo que mejor lo da
es la generosidad de todos.
*Cuando alguien reclama sus legítimos derechos, es porque alguien no ha sido o no es generoso.
*Cuando alguien está reclamando sus legítimos derechos, aunque consiga lo que es justo o lo que necesita, su ego se centra en sí mismo, y no se siente generoso.
*La generosidad reduce la fuerza de nuestro ego, y también nuestras necesidades, y así, tanto al que da como al que recibe, les impulsa a compartir gustosamente lo que son, lo que tienen, lo que cultivan.
*La generosidad riega la vida de todos, y en todos hace crecer aquello que nos satisface.
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