Cuando vemos algo de pronto,
o algo que nos sorprende,
lo más habitual es una reacción espontánea.
Sin embargo, poco después,
pocas veces dejamos de juzgar
sus consecuencias,
y acabamos interpretando:
*Unas veces estamos de acuerdo,
y otras no.
*Unas veces comprendemos,
y otras no.
Sea cual sea el resultado
de las reacciones,
y de las interpretaciones,
no queremos perder el control.
Tememos dejar que fluya,
lo espontáneo y lo natural.
NOTA.- Entre quienes no somos sabios,
lo espontáneo pocas veces es armónico,
pero para que lo sea,
primero hemos de comprender
a nuestros miedos y liberarnos
de sus influencias desarmónicas.
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