Cuando hacemos que las cosas
sean artificiales y complejas,
los precios son caros,
y no hay ganancias sin pérdidas.
Pero,
¡Qué fácil nos resulta
hacerlas de ésta manera!
Cuando dejamos que las cosas
sean sencillas y naturales,
lo necesario siempre llega
con bajos precios,
y sin ganancias ni pérdidas.
Pero,
aceptar lo sencillo y natural,
¡Cuánto nos cuesta!
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