Aunque cada una es diferente,
en el árbol,
nuestro ego a cada una la ve
muy parecida a sus hermanas,
y en el bosque cada una es,
una de tantas.
Los egos humanos ven
solamente como a ramas
a todas aquellas personas
en las que no hallan
características destacadas.
Nuestro ego no tiene en cuenta
a nadie por lo que és,
sino sólo por lo que puede
esperar de él.
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