Mundo del que formamos parte, pero del que nuestro ego se siente separado.
Al que sólo los sabios se adaptan a su curso natural.
Al que los demás intentamos construir a nuestra medida, y luchamos contra él, e intentamos que los demás nos ayuden en nuestros particulares propósitos, pero siempre acabamos siendo derrotados, y con el mundo y con los demás, más o menos perturbados y desequilibrados.
En el que podemos encontrar una soledad, alguien con quien compartir, un hueco, para intentar vivir según nos parece mejor, y para cultivar las comprensiones que nos enseñen a armonizar.
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