miércoles, 3 de mayo de 2017

DOS OPCIONES



     -Vivimos en un mundo variado y complejo, un mundo con muchas opciones, y sin embargo, a veces me siento insatisfecha con mis propias opciones. -Le dijo María a Merlín. 

  -En realidad las opciones de las que hablas son como ramitas de un árbol que siempre tiene dos grandes ramas. -Dijo Merlín. 

 -¿Tú crees? Yo siempre veo más. -Dijo María. 

 -La primera opción que se nos presenta es aceptar el mundo natural y buscar la armonía con él. La segunda es buscar maneras de dominarlo para conseguir aquello que deseamos o que creemos necesitar. La aparición de la civilización significó que la mayoría de los seres humanos optaron por intentar dominar el mundo natural. -Dijo Merlín.

 -Pero en nuestra sociedad existen infinidad de opciones para vivir. -Objetó María. 

 -Existen infinidad de opciones dentro del mundo del deseos y dentro del mundo espiritual. En el caso del mundo de los deseos, todas las opciones producen conflictos, frustraciones e insatisfacciones. Existen deseos diferentes y existen soluciones diferentes a los problemas creados por la consecución de los deseos, y por eso aparecen los conflictos y por eso nadie tiene nunca todo aquello que desea. Y esto no tiene solución por más que se produzcan cambios en la sociedad. -Argumentó Merlín. 

 -¿Y si sigues la opción de orientar tu vida hacia la aceptación de lo natural y hacia lo espiritual en general, qué ocurre? -Preguntó María. 

 -Ocurre que se presenta una tensión entre dos opciones: La libertad interior por un lado, y por el otro la de conseguir nuestros sueños, o ciertos deseos, entre ellos el de sentirse amados. Y eso le ocurre a todo aquel que siga cualquier tipo de camino espiritual. La vida espiritual y la libertad interior no siempre nos  producen las satisfacciones y el bienestar que buscamos y no siempre nos liberal de nuestro dolor, y entonces buscamos placeres y satisfacciones consiguiendo deseos placenteros y sintiéndonos amados. -Dijo Merlín, a lo que María añadió: 

 -Y conseguir esos deseos te hace perder libertad. En lo relativo al amor y a la amistad, nadie te ama por lo libre que eres, sino por las alegrías y satisfacciones que les produces, por lo que les ayudas a conseguir sus deseos, y eso también te roba libertad. Sin embargo, esas tensiones son energía para la vida espiritual, y son escuela de aprendizaje.

   Y Merlín estuvo plenamente de acuerdo. 

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