La mariposa, receptiva, con las alas bien abiertas, y con la confianza puesta en el Sol que cada alba la despierta, y en las certezas de la Tierra, calienta sus alas y libre vuela. El Hombre, de esto no toma conciencia, y todo lo confía, y todo lo apuesta: Humilde, a las ayudas externas. Víctima, todo lo espera de sus quejas. Arrogante, todo lo fía a su inteligencia, y busca culpables para las consecuencias.
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