miércoles, 14 de febrero de 2018
martes, 13 de febrero de 2018
TOMAR CONCIENCIA DE LA NATURALEZA
Ser conscientes de como nos afecta la Naturaleza es más fácil que ser consciente de como nos afecta el Universo, y de hecho, tenemos cierto grado de conciencia de como nos afecta el clima, o la visión de un paisaje, o las diferencias entre las estaciones.
Sin embargo, aquí se da una fuerte diferencia entre como nos afectan realmente estos aspectos, y la poca importancia que nuestra mente suele darles. Creemos que lo más importante para nosotros son nuestras relaciones con los demás, conseguir nuestros deseos, solucionar nuestros problemas y acabar con nuestras preocupaciones, o incluso le damos la espalda a la Naturaleza porque nos centramos solamente en nuestro mundo interior.
Nuestra mente sabe que el aire que respiramos, los líquidos que bebemos, nuestros alimentos, nuestra ropa, nuestras casas, y todo lo demás proviene de la Naturaleza. Pero respiramos sin tomar conciencia de que el aire es Naturaleza ni de la contaminación que contiene debido a la actividad humana.
Creemos que lo que bebemos y comemos, y todo lo que usamos se consigue con dinero, que los alimentos se compran en el supermercado y que el agua proviene de los grifos. ¿Vemos lo separados que estamos de la Naturaleza?
Existen los movimientos ecologistas, y la sociedad está desarrollando cierta conciencia ecologista, y esto ha impedido y sigue impidiendo que la contaminación y la destrucción medioambiental sean más intensos de lo que serían si no existiera la ecología, pero la ecología ve al Hombre como algo separado de la Naturaleza, vea la Naturaleza como la casa en la que vivimos, ve a los seres vivos como algo a lo que hay que defender.
En suma, la conciencia ecológica no ve al Hombre como Naturaleza, con lo cual, aunque la ecología aboga por un planeta más limpio y por la conservación de los espacios naturales, no entiende en su totalidad la unidad entre el Hombre y la Naturaleza.
La visión de que la Naturaleza ha de servir para que el Hombre consiga sus deseos de bienes materiales y de riquezas, ha hecho que se use la ciencia y la tecnología para intentar dominarla y controlarla, para explotar sus recursos.
El actual desarrollo de la ciencia y de la tecnología nos ha hecho tan dependientes de ellas, que sin ellas no sabríamos sobrevivir. De esta manera, la búsqueda de la armonía con la Naturaleza hoy sólo es posible a nivel interior, a nivel espiritual. Pero que esta armonía sea posible pasa por ser conscientes de todos los aspectos de nuestras relaciones con la Naturaleza.
lunes, 12 de febrero de 2018
EL UNIVERSO Y NOSOTROS
¿Cómo nos afecta el hecho de ser una parte del Universo? Creo que no lo sabemos, y eso se debe en primer lugar, a la poca conciencia que tenemos sobre este hecho. Pero nos afecta, tanto sus efectos reales, como el hecho de ser tan ignorantes e inconscientes.
Si vivimos en una ciudad, la contaminación atmosférica y lumínica, así como la altura de los edificios, apenas si nos deja percibir el cielo nocturno. De día, nos limitamos a ver el brillo del sol, el azul del cielo o las nubes, pero todo ello lo vemos sólo como un decorado de fondo, sin que nos despierte ninguna reflexión y sin que nos cause apenas una reflexión.
Los actuales telescopios nos permiten ver una imágenes del Universo que hasta hace unos pocos años no era posible ver, y tenemos Internet y los documentales de la televisión, así como fotos en libros, para poder ver estas imágenes. Sin embargo, estas imágenes sólo afectan a nuestra mente, y afectan muy poco a nuestra conciencia, y es que aunque las admiremos, nuestra atención no está puesta en el Universo sino en nuestro entorno más inmediato.
La astronomía es una ciencia que difunde una visión del Universo como algo racional y desprovisto de cualquier aspecto divino o espiritual, lo cual es una visión muy miope, muy incompleta, y además presenta al Hombre como a un habitante del Universo, no como a una parte de Él, aunque curiosamente los propios astrónomos dicen que "somos polvo de estrellas".
La astrología sin embargo intenta comprender la relación que mantenemos con el Universo, pero o bien la prestamos poca atención, la conocemos poco, o solemos limitarnos a sus predicciones. Sin embargo, es una buena fuente para hacernos conscientes de que somos Uno con el Universo.
Vivimos de espaldas al Universo, y esto no se debe principalmente a que vivamos en ciudades, se debe sobre todo a que centramos nuestra vida en otros aspectos:
* Tenemos que ganarnos la vida, y eso necesita mucho tiempo, y cuando no tenemos que ganarnos la vida, solemos utilizar mucho tiempo, mucha atención y mucha energía, en conseguir otros deseos y en solucionar los problemas y acabar con las preocupaciones que todas nuestras necesidades y deseos nos producen.
* También nos centramos mucho en las relaciones con los demás, de tal manera, que para la mayoría de la gente, esas relaciones son el aspecto más importante de sus vidas.
* Adoramos todo aquello que crean la inteligencia, la creatividad y la sensibilidad artística, con lo cual también prescindimos del Universo.
* Hay quien está centrado en sus creencias mágicas, religiosas, y aunque las creencias mágicas dan una gran importancia al Universo, y también una parte de las creencias religiosas, esto no suele ser lo más importante para el individuo, sino que lo más importante es su mundo interior.
Sabemos que dependemos del Sol, sabemos que la Luna tiene mucha influencia sobre la Tierra, pero en realidad no somos conscientes de ello. Saber y ser conscientes no es lo mismo, y así, creemos que sólo dependemos de nuestra inteligencia, de nuestras emociones, de la relaciones sociales y de nuestro mundo interior. Sólo a veces, sólo algunas personas, buscan la relación de su mundo interior con el Universo.
DEPENDENCIAS DE LA TECNOLOGÍA
Nuestra dependencia de la tecnología se expresa de muchas maneras. Por un lado, sin la tecnología actual ya no sabríamos encontrar alimento suficiente ni cubrir nuestras necesidades de supervivencia, y en el hipotético caso de que nos quedáramos sin energía eléctrica, se produciría la muerte de muchos millones de personas por hambre y por falta de medicinas y de asistencia sanitaria.
Otra manera en la que se expresa nuestra dependencia de la tecnología es el tiempo que le dedicamos. La jornada laboral se realiza en dependencia directa con la tecnología, en el tiempo de ocio la tecnología ha pasado a ser el principal medio de entretenimiento y diversión, y la comunicación entre quienes se conocen a veces se realiza más a través de la tecnología que de la relación directa, y todo esto ha hecho que multitud de personas no sepan que hacer, si no pueden disponer de algún aparato tecnológico.
Por otra parte, la enorme información que nos llega a través de aparatos tecnológicos obstaculiza mucho la reflexión, el análisis, el establecer relaciones entre las cosas, la observación directa de la realidad. En resumen, nos invade una enorme cantidad de datos y de estímulos y eso se convierte en un obstáculo importante para ahondar en las cosas y en nosotros mismos.
Pero hay otra manera de dependencia, se trata de la enorme admiración por los avances tecnológicos. La dependencia y la admiración por la tecnología, junto con la vida urbana, hacen que el Hombre actual viva más alejado de la Naturaleza que nunca, es decir, más divorciado de sí mismo que nunca.
Las diversas formas de dependencia de la tecnología contribuyen a que lo que más valore el Hombre sea su propia inteligencia. Al valorar tanto la inteligencia se dejan de valorar las enseñanzas de la Naturaleza, se deja de valorar la intuición, la naturalidad, se reduce muchísimo la observación del mundo interior, de todo lo que sea espiritual, y así no hay posibilidades ni de acabar con los problemas de la sociedad, ni de que el individuo se libere y armonice.
NOTA.- Estas reflexiones, querido lector, te las envío a través de la tecnología, y puedes pensar en la contradicción entre mis reflexiones y el uso que hago de la tecnología. Sin embargo, la dependencia de la tecnología es tan grande que si no fuera por ella estas reflexiones es posible que no pudieras hacértelas llegar.
Cuando el mundo no estaba tecnologizado, la comunicación se realizaba directamente o a través de los libros, e incluso periódicos, pues las comunidades humanas eran pequeñas y era fácil poderse comunicar directamente.
Por otro lado, no es la tecnología la que nos hace dependientes, es el hecho de que la sociedad haya optado por ella en vez de por vivir de manera natural y, presos de esta sociedad, no tenemos más remedio que utilizarla para comunicarnos.
De todas maneras, todavía existen unas posibilidades para la reflexión, incluso para esa reflexión que la tecnología tiende a impedir, por lo tanto, usemos esas posibilidades y la libertad que aún tenemos.
domingo, 11 de febrero de 2018
ESPERANDO A LA PRIMAVERA
El que espera a la primavera no puede apreciar los regalos del invierno ni compartirlos.
Además, el invierno dura lo que tiene que durar, y la primavera llega cuando es su tiempo.
Por lo tanto, ¿Para qué esperar nada?
Dice el refrán que: "El que espera desesperar". Podríamos añadir que, y además no puede vivir la vida en plenitud.
sábado, 10 de febrero de 2018
AMADOS Y AMAR
Las necesidades de nuestra supervivencia como especie necesitan que nos amen, sólo si somos amados seremos cuidados cuando realmente lo necesitemos. Para que nos amen, toda la especie humana necesita tener la capacidad de amar. Tenemos esa capacidad, la cual se expresa en la compasión y en las grandes y bellas satisfacciones que obtenemos cuando amamos y somos correspondidos.
Pero de nuevo, la civilización y la cultura, ese artificio creado por la mente y por los deseos de tener más de lo que realmente necesitamos, ha convertido a los aspectos amorosos en obligaciones morales, en normas de conducta, en leyes, en normas religiosas, en algo idealizado, o en conceptos filosóficos.
De esta manera, nos encontramos con que estos artificios son otro aspecto más que alejan al Hombre de la Naturaleza, que le distorsionan su verdadera humanidad, (o que le hacen caer en aberraciones como la pederastia o la violación y los abusos sexuales), y que le entrega al artificio de lo civilizado y de lo cultural, lo cual es un obstáculo más en su camino espiritual de búsqueda de la armonía.
En toda sociedad, el amor es fundamental. En la sociedad actual nos encontramos con muchos grupos sociales: la familia, los grupos de amigos, y todo tipo de asociaciones y organizaciones con diferentes objetivos y que usan diferentes medios. Una de las características de estos grupos humanos es que el individuo recibe amor por parte del grupo, pero a cambio el individuo ha de obedecer las normas que rigen el grupo y ha de hacer cosas en beneficio del grupo, cosas que muchas veces no quiere hacer o que van en contra de sus convicciones más íntimas.
De esta manera, en nuestra sociedad, el amor y la libertad son incompatibles, y sin libertad, el individuo no puede liberarse, no puede alcanzar la armonía.
¿Somos conscientes de esta cara de eso que en la sociedad actual llamamos amor?
¿Somos conscientes de la tensión que nos producen nuestros deseos de ser amados y nuestros deseos de ser libres?
viernes, 9 de febrero de 2018
PERFECTO, BUENO Y BELLO
¡Cómo nos gustaría que todo fuera así!
¡Qué felices que nos sentiríamos!
Ahora ahondemos en esto y veamos cual es el significado que realmente le damos a estas palabras.
Si llegamos al fondo y somos sinceros con nosotros mismos, veremos que el significado real que le damos es que SÓLO nos resulta perfecto, bueno y bello, aquello que ES como deseamos que SEA.
Así la realidad de estros tres aspectos sólo se basa en cuales son nuestros deseos. Por otra parte, todo deseo, o nos roba libertad o nos esclaviza.
¿Somos conscientes de esto?
¿Puede ser perfecto, bueno y bello algo que nos roba libertad o que nos esclaviza?
Pensemos ahora en el Universo, en la Naturaleza, en el flujo natural de las cosas:
¿Son perfectos?, ¿Son buenos?, ¿Son bellos?
Su perfección, su bondad y su belleza consisten en que han creado y sostienen un orden, y gracias a ese orden se desarrollan la vida y la conciencia.
Saquemos conclusiones.
Cuando observamos algo hacemos juicios de valor y nos resulta perfecto o imperfecto, bueno o malo, bello o feo. Cuando seamos sabios y libres dejaremos de juzgar.
Saquemos conclusiones.
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