martes, 18 de abril de 2017

VIAJAR EN CÍRCULOS


   Aquel día, cuando se encontraron para charlar, María le dijo a Merlín: 

  -Vivimos en una galaxia que se mueve girando sobre sí misma, la Tierra gira en torno al Sol y rota sobre sí misma, las cuatro estaciones se siguen la una a la otra, el día y la noche se suceden continuamente, empezamos la semana el lunes y la acabamos el domingo y vuelva a empezar. 

  -¿A dónde quieres ir a parar? -Preguntó Merlín.

 -A que viajamos en círculos, como perdidos o tal vez como prisioneros en tiovivo que no nunca para, o como ambas cosas a la vez. Siempre intentando hallar soluciones, es decir, siempre dándole vueltas a las cosas y no hallando nunca la solución definitiva, y aunque creemos que avanzamos, volvemos a cometer errores que ya cometimos en el pasado, y a encontrarnos con obstáculos del pasado que ya creíamos superados. -Contestó María.

-Creo que querías decir más cosas. -Dijo Merlín.

 -Sí. Lo peor es el círculo vicioso en el que vivimos: Ante el dolor, ante el malestar, siempre soñando con conseguir placeres y satisfacciones que nos liberen de nuestro dolor, y siempre condenados a que lo que hacemos para conseguir nuestros sueños es lo que da lugar a este mundo que nos causa dolor y malestar. La mayoría de las iniciativas que tomamos para conseguir nuestros sueños, o dañan, o molestan a los demás, o producen conflictos, y así, intentando alcanzar el cielo de nuestros sueños creamos infiernos que nos impiden gozar de aquello que a veces conseguimos con nuestras iniciativas. -Dijo María.

-Sí, viajamos en círculos. Pero cada círculo es diferente a los otros, cada uno es una evolución en nuestra vida. Verás, hay otra manera de ver el viaje de nuestra vida: Déjate llevar por el ritmo de la galaxia y de la Tierra, contempla el paisaje que se te presenta a cada momento, se consciente de las sensaciones de cada instante, viaja como lo hace la gota de agua en el río, se consciente de que eres gota y de que eres río y de que un día serás mar. -Dijo Merlín. 

-Puede que tengas razón. Pero ahora que lo pienso, existe otra forma de viajar, esa en la que se parte de un lugar con la intención de llegar a otro. En la visión bíblica no hay círculos, sino un origen y una vida eterna. En nuestra cultura existe la visión de que la vida es una línea de progreso hacia un infinito desconocido. -Dijo María. 

 -Creo que es necesario que tengamos en cuenta las diferentes posibilidades creadas por la mente humana, que nos hagamos preguntas y que busquemos respuestas, pero ten en cuenta que la mente que crea posibilidades y se hace preguntas es incapaz de dar la mayoría de las respuestas, por eso no tiene objeto darle tantas vueltas a las cosas. Vive con serenidad y de forma receptiva el instante presente, se fiel a tu conciencia y déjate llevar por el flujo de la vida. -Dijo Merlín. Y tras otros argumentos de este estilo, ambos se despidieron hasta la próxima charla. 

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