*Hay quienes nos ayudan a conseguir nuestros objetivos, y hay quienes son obstáculos.
*Hay quienes nos proporcionan seguridad, y hay quienes nos producen temor.
*Están a quienes admiramos, y a quienes despreciamos.
*Están a quienes amamos, y a quienes odiamos.
Buenos y malos,
listos y tontos.
Con éstos conceptos convenientemente convertidos en argumentos, culpamos y justificamos, pero no comprendemos:
Ni a las personas,
ni a nuestras necesidades,
ni a nuestros deseos,
ni a nuestras creencias,
ni a nuestras emociones,
ni a nuestros sentimientos.
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