lunes, 5 de febrero de 2018
LLUVIA URBANA
¿A qué se parece?
¿A qué te recuerda?
¿Cómo la interpretas?
Es lluvia,
y todo lo riega...,
es energía del Universo
y en todo penetra.
domingo, 4 de febrero de 2018
SOMOS SERES MORALES
La evolución nos ha hecho seres sociales, y para vivir en sociedad necesitamos ser seres morales, y la evolución también nos ha dotado de una moralidad natural, y eso podemos verlo en nuestros sentimientos compasivos hacia quienes sufren, o en la ternura que nos despiertan los niños, o en el respeto que sentimos por los demás.
Esta moralidad natural no tiene al Mal como enemigo, sino que sólo se ve limitada por los deseos de conseguir determinadas cosas y por los deseos de que las cosas sean como queremos que sean.
La moralidad natural se ve interferida también por las creencias y por la moralidad. Y no se nos exigen actos morales de respeto y de ayuda a los necesitados, sino que también se nos exigen sentimientos y pensamientos amorosos hacia ellos, y se nos exigen como si pudiéramos controlar a voluntad esos sentimientos y esos pensamientos.
La visión moralista de las cosas es una visión dualista en la cual los conceptos dominantes y antagónicos son el Bien y el Mal, los cuales son presentados como entes o como energías. Sobre estos dos conceptos se ha dicho y se ha escrito muchísimo, y cada creencia los entiende de una manera diferente.
Sin embargo, en la práctica, la realidad nos muestra que para la gran mayoría de las personas, el Bien es aquello que le ayuda a conseguir sus deseos o se los concede, y el Mal es aquello que le pone obstáculos para conseguir lo deseado o que se lo impide.
Debido a que la moral está íntimamente relacionada con el mundo de los deseos de que las cosas sean como las deseamos, la moralidad creada por la civilización, por la cultura y por las creencias es un artificio, y lo es porque no respeta el natural fluir de las cosas, sino que intenta forzar ese fluir, y como todo artificio, es un obstáculo a la hora de comprender la realidad última de las cosas, para que podamos armonizar, para que podamos alcanzar la conciencia de que somos Uno con el Todo.
LO QUE LA SOCIEDADES QUIEREN Y LO QUE LA HUMANIDAD NECESITA
Hoy día, en todas las sociedades del mundo, el deseo más importante de la gran mayoría de las personas no es el bien común.
La dinámica que domina actualmente a todas las sociedades mundiales es la siguiente: Lo más importante es conseguir la felicidad, para ello se necesitan conseguir los propios deseos. A estos deseos se les llama necesidades, y estas necesidades se convierten en derechos, que casi siempre son sagrados. De esta manera, la mayoría de la gente pone sus intenciones, su inteligencia y sus energías en dos grandes cosas:
* Luchar por conseguir sus deseos.
* Defenderse de aquellos que tienen deseos diferentes.
Así no quedan ni intenciones ni energía para centrarse en los aspectos necesarios para el bien común. Por otro lado, los únicos debates de esta sociedad se centran, o bien en los dos aspectos anteriores, o bien en las ideas políticas, en los derechos y en las libertades políticas y sociales.
Sin embargo, por más que podamos pensar que un mayor número de derechos y de libertades redundan en el bien común, el debate y el uso que se hace de estos conceptos no se utiliza para aumentar el bien común, sino que está dedicado solamente a conseguir los propios deseos y a defenderse de quienes tienen deseos diferentes.
Ante esto y ante los problemas existentes, la Humanidad necesita debatir a fondo sobre tres grandes aspectos:
1) La verdadera naturaleza del Ser Humano.
2) Las relaciones del Hombre con la Naturaleza, tanto porque somos Naturaleza, como debido a los problemas medioambientales, y sobre todo, si seguimos intentando dominar a la Naturaleza o bien buscamos la manera de armonizar con Ella.
3) La relación del Hombre con las tecnologías, pues éstas han convertido al Hombre en un ser que ya no sabría sobrevivir sin ellas, y han hecho que todos los aspectos de la vida humana dependan cada vez más de la relación con las tecnologías, alejando así al Hombre de su verdadera naturaleza y del mundo natural.
De este triple debate, el Ser Humano debería ser capaz de sacar las conclusiones necesarias para crear con ellas una alternativa mejor a nuestra sociedad actual, una alternativa centrada en el bien común. Pero para todo ello, es necesaria una elevación de la conciencia.
sábado, 3 de febrero de 2018
LAS EMOCIONES PLACENTERAS
Existen muchas emociones que nos causan placer, y además, la mayoría de ellas cuentan con la bendición moral de la sociedad, sólo son condenadas aquellas emociones placenteras que producen un daño directo o visible a los demás. A quienes sienten placer causando daño directo y visible a los demás, se les acusa de ser inmorales o de sufrir trastornos mentales.
Cuando nuestras emociones placenteras no causan daño a nadie, y también cuando sirven de ayuda de a los demás, entonces la sociedad y nuestra conciencia moral las considera como buenas. Aquí se unen el placer y lo bueno, y ante esto nadie pone ningún reparo ni hace ninguna crítica.
Pero el placer puede hacernos dependientes de esas emociones, lo cual significa que nos esclavizamos a todo aquello que tenemos que hacer para conseguirlas, con lo cual perdemos nuestra libertad y entramos en un atajo falso en nuestro camino espiritual, y es falso no sólo por las dependencias, sino porque no valoramos la libertad como la principal fuente de satisfacción.
Por otra parte, depender del placer de las emociones placenteras nos resta resistencia y capacidad de aceptación de las situaciones dolorosas, situaciones que, con mayor o menor intensidad, casi siempre están presentes en nuestra vida.
El placer de las emociones placenteras no debería hacernos olvidar que el camino espiritual no tiene como horizonte principal alcanzar el bienestar, sino que nuestro principal horizonte es el crecimiento interior que nos permita liberarnos de todo aquello que nos produce sufrimiento, y ese horizonte sólo se alcanza cuando se comprende que mientras no nos liberemos, dolor y placer se alternarán continuamente en nuestra vida. El bienestar estable, continuo, sólo viene después de liberarnos de aquello que nos produce sufrimiento, y se trata de eso que en La India llaman Nirvana, y que los taoístas llaman armonía con el Tao. Es de vital importancia que entendamos esta diferencia pues de lo contrario, llegará un momento en el que nuestro camino espiritual quedará bloqueado.
LO QUE SOMOS Y COMO NOS VEMOS
Lo que somos y como nos vemos pocas veces es lo mismo. Como lo que somos es la realidad, hemos de ser conscientes de que la forma en la que nos vemos pocas veces responde a la realidad. Esto debería servirnos para seguir explorando en el conocimiento de nosotros mismos y no aferrarnos a aquello que creemos que somos.
Podemos conseguir placeres, satisfacciones y alivios a nuestro dolor de muchas maneras, pero la serenidad, la plenitud y la liberación, sólo las conseguimos cuando pensamos y cuando vivimos en armonía con lo que realmente somos y con la vida.
La armonía es una plenitud y una liberación que produce sutiles o profundas sensaciones de bienestar, pero no hemos de confundir esas sensaciones con los placeres y con las satisfacciones que sentimos cuando conseguimos aquello que deseamos. Las emociones y la mente notan y ven esos placeres y esas satisfacciones, la conciencia ve la plenitud, la liberación y la armonía.
No somos burbujas ni seres aislados, por lo tanto, conocernos a nosotros mismos requiere conocer nuestras relaciones con la vida, nuestras actitudes hacia ella. Para vivir en armonía con la vida necesitamos conocerla, y aquí también, lo que la vida es y como la vemos, pocas veces es lo mismo. Pero nos empeñamos en vivir la vida tal y como la vemos, y lo peor es que pocas veces sabemos verla como realmente es, y debido a esto pagamos un doloroso precio, o si se prefiere, todo nuestro sufrimiento proviene de nuestras visiones erróneas de nosotros mismos y de la vida.
Son muchas las causas por las que podemos alcanzar momentos de armonía con lo que somos y con la vida, pero la principal fuente de armonía es la sabiduría de ser capaces de conocernos a nosotros mismos y de aceptarnos como realmente somos, y de ver a la vida como es aceptar su fluir natural.
¿Cómo podemos conocernos a nosotros mismos y a la vida? ¿Cómo podemos aceptarnos tal y como somos? ¿Cómo podemos aceptar a la vida tal y como es? ¿Cómo podemos vivir en armonía con nosotros mismos y con la vida?
A éstas preguntas sólo las puede contestar tu propio camino espiritual. Pero hay que ser muy conscientes de que en nuestro camino espiritual existen obstáculos, trampas, ilusiones, falsos atajos, estancamientos... Existe la sabiduría de los sabios, ellos dibujaron mapas correctos, ellos nos proporcionan brújulas, faros y farolas, pero no hay consejos sabios que puedan servirnos para escapar de los obstáculos, de las trampas, de las ilusiones..., sólo podemos escapar con nuestros propios pies y con las alas de nuestra conciencia, en esto consiste nuestra libertad, nuestra capacidad y nuestra única oportunidad.
viernes, 2 de febrero de 2018
¿SER O NO SER? (Ego, mente y conciencia)
¿Ser o no ser?
¿Tener o no tener?
¿Conseguir o no conseguir?
Para la mayoría de la gente estas son las cuestiones más importantes de sus vidas.
Para quien busca la libertad, la cuestión es:
¿Vale la pena el precio que tengo que pagar por ella?
Las respuestas que se dé le harán seguir adelante con su camino o le llevarán a caminar más despacio y a veces a coger atajos falsos que le proporcionen placer y alivio para combatir las situaciones duras que a veces aparecen en su camino.
Quien busca conocimiento, se encontrará con las siguientes cuestiones:
* Usarlo para conseguir sus deseos.
* Usarlo solamente por las satisfacciones que el descubrimiento y el conocimiento le producen.
* Usarlo para ahondar en sí mismo, en el Universo y en la Naturaleza con el fin de avanzar en su camino espiritual.
La decisión que tome le marcará todos los aspectos de su vida.
Quien sigue un camino espiritual puede preguntarse:
¿Llegaré a la cima, llegaré al final?
¿Hasta dónde llegaré?
¿Vale la pena el precio que tengo que pagar
por seguir mi camino espiritual?
*******************
Todas estas preguntas y cuestiones pertenecen al mundo del ego y de la mente.
¿Qué preguntas se hace la conciencia?
La conciencia no se hace preguntas. La conciencia es receptiva y observa, y observación tras observación, paso a paso, instante a instante y a su propio ritmo, se va liberando de los velos y de las ilusiones del ego y de la mente.
jueves, 1 de febrero de 2018
IGUALES, DIFERENTES Y UNIFORMES
Todos los seres humanos estamos hechos de la misma materia, animados por la misma energía y regidos por las mismas leyes del Universo y de la Naturaleza. Tenemos un cuerpo, un cerebro, una mente, una psique, un sistema emocional y unos niveles de conciencia en los cuales son muchísimas más las cosas que tenemos iguales que aquellas que son diferentes.
Pese a todo esto, nuestro ego le da muchísima más importancia a aquellos aspectos o detalles que tenemos un poco diferentes a los demás que a los que tenemos en común. De hecho, basamos nuestra identidad en aquello en lo que somos diferentes a los demás, y nunca la basamos en aquello que tenemos en común.
Somos diferentes unos de otros debido a pequeñas diferencias, y por otro lado, necesitamos libertad, necesitamos nuestro propio espacio, y necesitamos un tiempo de soledad, para así cultivar y desarrollar tanto todo aquello que tenemos en común, como aquellos aspectos en los que somos diferentes a los demás, mostrarnos así ante ellos y ser respetados.
De nuestra necesidad de desarrollar nuestros aspectos diferentes y de que los demás los respeten, podemos pasar fácilmente a tener unos fuertes deseos de imponer nuestros aspectos particulares a los demás, de que todos adopten de manera UNIFORME nuestra propia visión. En resumen, queremos imponer nuestras peculiaridades al resto de la sociedad, y no sólo lo hacemos porque esa visión es con la que nos identificamos, sino porque consideramos que es la más acertada, y por lo tanto la mejor, que es superior a las visiones de los demás.
A veces, personas con una visión similar se asocian en diferentes tipos de organización o de movimiento social y político, y en nombre de conseguir lo que ellos consideran que son sus necesidades y sus derechos se dedican a luchar por ellos, y fácilmente traspasan ese umbral y pretenden que toda la sociedad se rija por su propia y particular visión de las cosas. Si esto se une con la ambición de unos pocos hábiles manipuladores interesados sólo en su propio provecho, surgen las diferentes luchas políticas y sociales que vemos en nuestra sociedad y en el mundo.
En cada sociedad concreta nos regimos por las mismas leyes, por las mismas normas sociales y morales, las cuales pueden ser útiles para la convivencia, y de hecho a veces son la única posibilidad de convivencia pacífica, pero esas leyes y esas normas no siempre respetan los aspectos diferentes del individuo, y nunca se basan en aquellos aspectos que todos tenemos en común, sino que se basan en la visión de los poderosos y de sus seguidores, y de esta manera la igualdad que pueda haber en nuestra sociedad es solamente la uniformidad impuesta por los poderosos y por sus seguidores.
Es mucho más lo que tenemos en común que lo que tenemos diferente, y lo que tenemos en común nos hace parecer iguales. Pero lo igual significa para nosotros que unas cosas no destacan sobre otras, que unas cosas no son más importantes que otras, así, para no parecer iguales y comunes, nuestro ego cree que somos bellas torres que destacan sobre la mediocridad de los demás.
Esta dinámica de las cosas se debilita o desaparece solamente en la medida en la que pretendamos vivir una vida sencilla en soledad o con nuestros seres queridos y personas afines a nosotros, en la medida en la que pongamos la mayor parte de nuestras energías en cultivar nuestro mundo interior, en la medida en la que en vez de buscar conseguir nuestros deseos busquemos liberarnos de ellos, es decir, busquemos la armonía con el fluir natural de las cosas.
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