El Tao, en su fluir natural,
y sin propósitos,
a todos los seres nos hace diferentes,
pero a todos nos da lo necesario.
Hay quienes buscan mil maneras
de cambiar lo que son y de tener otras cosas,
pero eso les lleva a diferentes formas
de una Gran Ilusión,
pues lo más eperado,
como no es armónico,
es efímero
o nunca les llega.
A quienes buscan por sabias sendas
se les presenta la Gran Cuestión
de aprender a que lo que son,
y lo que tienen,
les resulte suficiente.
Pocas veces lo consiguen,
pero caminan siguiendo
lo que la conciencia les muestra.
Los ilusionados son los muchos,
los sabios son muy pocos.
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