Son muchas, y con frecuencia muy complejas,
las razones que nos llevan a buscar confianzas.
Son muchas, y con frecuencia muy complejas,
las razones que nos llevan a dudar.
Pero ni todas las desconfianzas son ciertas.
Ni todas las dudas son sabias herramientas.
Y surgen dos grandes preguntas:
*¿En qué podemos confiar?
*¿De qué debemos dudar?
Con observación atenta y serena,
paso a paso, vuelo a vuelo,
por sí solas van emergiendo,
las sabias respuestas.
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