Firmes.
Blandos.
Flexibles.
Frágiles.
Con éstas características nacemos,
y naturalmente se complementan
y se compensan.
Pero...
¿Cómo llegamos al rígido desequilibrio de verlas
y de tratarlas como opuestas?
El equilibrio no se recupera,
ni con esfuerzos, ni con luchas,
ni con estrategias,
si no sólo dejando que lo es sea.
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