Sólo frente al amor,
solo mis miedos y sus deseos,
de mi amante corazón,
son los carceleros.
Querer quiero a todo aquel
que me quiere,
me quieren todos aquellos
que en mí reflejado ven
lo mejor que dentro tienen.
También están esos otros
que son sinceros al quererme,
mientras les doy generoso
lo que de mi pretenden.
Para todos quiero
los necesarios bienes,
los internos saberes,
los placeres sanos y bellos,
pero me duelen todos aquellos
que para sí sólo quieren.
Por eso
a estos sólo les quiero
cuando soy inocente o ingenuo.
No soy en amores perfecto,
el odio me nace
cuando causa daño el deseo ajeno,
más ante la sana alegría, mi odio muere.
Mi amor, sin el ajeno,
sólo lo cultivo dentro.
Aunque quiero, no amo siempre,
más si libre me siento,
amar es mi anhelado vuelo.
No sé cuanto yerro,
no sé cuanto acierto,
sé ver lo que siento
y las diferencias con lo que creo,
y están vuestras buenas razones,
las verdades de vuestros corazones,
vuestros perdones y mis defectos,
y vuestros desprecios
cuando no pago vuestro precio.
¿Qué es amor?
¿Qué es deseo?
PLACERES
Los de los éxitos alcanzados,
y los de ser amados.
Los de las avanzadas tecnologías,
y los de las bellas fantasías.
Los caros y sofisticados,
y los que son un regalo.
Los que se ganan al luchar,
y los que sabemos dar.
Los que llevan al éxtasis,
y los que nos llegan gratis.
Los que producen tantas risas,
y los de la serena alegría.
Los que exige la felicidad,
y los que manan de la libertad.
Los que a los demás reclamamos,
y los que en la soledad hallamos.
Los que ciegan al inteligente,
y los que abren los ojos al durmiente.
ALEGRÍAS
Las del dolor vencido,
y las de los placeres sencillos.
Las del corazón cuando ama,
y las de las limpias miradas.
Las de la semilla sembrada,
y las de la mies segada.
Las que cortan cadenas,
y las que crean comunes primaveras.
Las otras, las pequeñas y las grandes,
las de dentro y las de fuera,
del dolor son siempre madres,
o hijas de mentes enfermas.
Para vivir, la sana alegría,
para compartir, el amor,
la soledad, para el interior,
para la liberación, la armonía.
LADRONES Y CONSEJEROS
Lo propio, puro y bello,
tiene poderosos ladrones:
son los deseos ajenos
de tener más de lo que tienen.
Que los robos no me afecten,
me dicen como buen consejo,
mi mente eso es lo que quiere,
pero mi corazón es guerrero.
Guerrero al que siempre vencen,
los ladrones y mis miedos,
y el que siempre se complace
con mi conciencia y sus anhelos.
En la intención el amor,
batallas de libertad indignada,
las heridas del dolor,
y mi esencia, que por terca, se salva.
Esencia, para el placer y la satisfacción,
para alegrías sanas, para íntimas bellezas,
las que no alcanza el ladrón,
las que no ve el que me aconseja.
Y tras la tormenta,
la calma vuelve,
mi guerrero se cura y duerme,
y la victoria llega.
Momentos de sencillo placer,
de un amoroso premio,
de un sereno atardecer,
de soñar sin desvelos,
de horizontes al amanecer,
de notar lo que llevamos dentro.
Lo demás son afanes por tener,
éxitos con conflictos y esfuerzos,
fracasos, y la ilusión de creer saber.
Lo eterno y sus misterios,
¿Quien los sabe sentir y ver
en la fugacidad de un momento?
Donde acabe mi dolor,
donde reciba verdadero amor,
donde se cumplan mis sueños,
donde la bondad traiga la felicidad.
¡Ay! ¡A los demás les falta buena voluntad!
Pese a todos los sabios conocimientos,
la ambición y el egoísmo ajenos,
impiden mejorarlo.
Si yo soy bueno,
¿Por qué no lo son los demás?
Viéndome triste y frustrado,
me dijo un anciano con aire cansado:
-Somos tantos
los que así sentimos y pensamos,
no comprendo que no se produzcan los
cambios.
Observación,
sensación,
pensamiento.
Lo que capta la mirada
se funde con lo que dentro nos mana.
Y tenemos la palabra...
¿Sacarla?
¿Callarla?
Que fluya decida
la profunda calma.
Redondez que a la noche culmina,
redondez que anuncia el día,
redondez del ciclo vital,
de todo ser: la energía y la alegría.
Redondez de la flor,
redondez de la semilla,
redondez del universal amor,
redondez a la que el Hombre aspira.
Redondez que la creencia
como luz vislumbró,
redondez de fe doctrinaria
que en la piedra se labró.
¿Cuál es la realidad?
¿Cuál la fantasía?
Todas son imágenes,
apariencias,
fotografías.
Formas y fondo,
¿Cuál pesa más?
¿Cuál es lo real?
¿Qué es lo imaginado?
Todo es creación:
De la creencia,
del corazón,
de la esencia.
La realidad la desvela,
a la fantasía crea,
y con ambas se libera,
la luz de la conciencia