Tradicionalmente, la Luna se asociaba con lo misterioso, pero también con el conocimiento de lo oculto, y se relaciona con la astrología.
Pero la luna no se puede explorar todavía en avión de línea regular. Existen medios de explorar la Luna, pero sus resultados sólo los ven directamente unos pocos, y cuando los exponen, la gran mayoría de nosotros no los entendemos.
Cuando exploramos con serenidad y sin juicios previos, tarde o temprano aparece algo que nos resulta un misterio. Seguimos explorando, pasa el tiempo y casi nunca llegan las respuestas.
Ante ésto surgen muchas visiones y actitudes, las cuales no sólo suelen ser complejas, sino también incompletas y opuestas.
Cada persona tiene sus propias visiones y actitudes. A cada uno:
¿Cómo le afectan?
¿Qué hace con ellas?
Cuando surgen las creencias, el creyente cree haber hallado seguridades y respuestas.
El sabio se ha liberado de las creencias, y aunque no conoce el Misterio, ni pretende conocerlo, con lo que sabe y comprende sobre lo demás, tiene suficiente para armonizar y para liberarse.
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