Si la adversidad disminuye, aparecen las satisfacciones y se refuerzan las esperanzas y las ilusiones.
Pero llega un tiempo en el que la realidad se impone, y con ella llegan las decepciones, las cuales nos producen infinidad de imprevisibles reacciones, y además, no suelen ser buenas consejeras, pues pocas veces nos inducen a buscar en las sabias sendas.
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