Tememos a las espinas de las zarzas.
Cuanta mayor es la intensidad de nuestros rechazos y de nuestros temores, más nos esclavizamos al consumo de objetos útiles y a los placeres.
Estas dos esclavitudes generan multitud de problemas y conflictos en las relaciones humanas, destrucción y desequilibrio medioambiental.
Rechaza y teme el ego,
nos libera y nos armoniza,
lo que nos muestra la conciencia.
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