Cuando a ésta receptividad,
le siguen las demás,
y cuando el trabajo y la mesa,
se comparten
con libertad y con generosidad,
los frutos son suficientes,
y siguen fluyendo
los ciclos vitales.
En la actualidad,
esto es una bella y pacífica utopía,
pues la Humanidad no ha llegado a más.
Así, cada persona tiene que buscar
su equilibrio entre:
*Lo que en su interior se le despierta.
*Y la realidad social en la que vive.
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