La razón se convierte en razones,
pues cada persona tiene su propia visión de ella,
y la usa para sus objetivos y a su manera.
Razones, emociones, igulamente necesarias,
pero hay que verlas y tratarlas
como complementarias.
En cada persona,
unas se manifiestan
con más fuerza que las otras.
Cada cual recurre más a las más fuertes,
y puede llegar a creer que la otra se le opone cuando quiere conseguir alguna cosa.
Y se producen:
Los desequilibrios interiores.
Las confusiones ante las situaciones.
Cuando las comprendemos
y las aceptamos, nos serenamos,
nos equilibramos.
Y emergen,
por como las flores,
las sabias intuiciones....
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