Ya sean las ajenas,
ya sean las nuestras,
hay palabras
a las que consideramos
sabias, bellas, sinceras...
Pero las palabras siempre requieren
de nuestra adecuada energía interna
para que sean fructíferas,
si no, tenerlas como única guía y estrella,
son ilusiones y dolorosas consecuencias
o ruidos y conceptos sin signicado,
que como pétalos ajados,
que desprecio el olvido se llevan.
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