Hay dos aspectos que nos llevan a orientar lo desorientado, y a equilibrar lo desequilibrado:
*Las durezas de los choques.
*La claridad de las comprensiones.
Pero como no nacemos sabios,
ésto no lo sabemos,
hasta que no nos hemos
desorientado
y desequilibrado.
Y mientras no nos orientamos,
y no nos equilibramos,
está el precio que hacemos pagar,
y el que pagamos.
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