En todos los conflictos entre seres humanos, los ganadores muestran sus capacidades, imponen sus condiciones y aumentan su poder. Estos aspectos hacen que sean muchos los que les admiren, le premien, les amen, les teman, y busquen ser sus protegidos o sus aliados.
Nadie quiere encontrarse entre los pededores, pues sólo despiertan algunas románticas simpatías, algunas compasiones, y algunas tolerancias por parte de los ganadores. Pero ésto no les resulta suficiente, y tras encontrar culpables y justificaciones, los más buscan nuevas y variadas rectificaciones y estrategias, otros se aferran a sus viejas creencias y a inútiles resistencias, y sólo unos pocos sacan sabias lecciones.
Estas son las actitudes más frecuentes
de la mayoría de los seres humanos,
y por ello, estamos donde estamos.
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