Se disfrazó de su interior más íntimo, y salió alegre a la calle el día de carnaval. Al no reconocerle nadie, la gente le preguntaba: ¿Tú, de qué vas?
Se disfrazó con la expresión y el aspecto de la normalizada mayoría, y como nadie se reconocía, todos el disfraz se alababan, y él tras su máscara.... ¡Cómo se reía!
No hay comentarios:
Publicar un comentario